sábado, 12 de noviembre de 2016
UN SUEÑO HECHO REALIDAD
Hace poco más de 3 años me atreví a publicar mi primera novela romántica. Creo que en el fondo anhelo vivir un amor así. Lleno de pasión desenfrenada con el hombre perfecto y sentir mariposas en el corazón. La editorial que me ayudó y sigue conmigo desde entonces es el lugar donde conocí a Pablo. Él siempre ha sido muy amable conmigo, además de guapísimo. Desde el primer momento en que cruzamos dos palabras nos hicimos inseparables. Todo comenzó con una bonita amistad y después dio paso al amor. Era perfecto, o al menos eso creía, pero tenía la sensación de que me faltaba algo. Nos llevábamos a ñas mil maravillas, aunque en la intimidad no me satisfacía como yo necesitaba. Yo soy una persona muy romántica, aunque también muy apasionada. Y creo que quizás fue eso lo que me hizo darme cuenta de que él no era lo que yo necesitaba. Le pedí que me diera un tiempo para meditar bien nuestra relación y después de unos días le di otra oportunidad.
Mientras, yo seguía escribiendo mis historias y lo peor de todo, es que le era infiel( en cierto modo) con mis amores literarios. Ellos de hacían vibrar sin apenas tocarme. Sin querer me acariciaba los pezones con una mano y con la otra, enterraba mis dedos en mi clítoris, humedeciéndome y jugando con él, hasta llegar al clímax.
Cuando decidí dejar definitivamente a Pablo mi idea era desconectar de todo, irme a un lugar tranquilo cerca de la playa y respirar aire puro. Al final me decidí por una pequeña isla solitaria de Canarias. La casa estaba frente al mar. Desde mi terraza se podía oler el salitre y la brisa de la tarde me acariciaba la cara dulcemente. Decidí ir a dar un paseo por la playa. Cuando me iba acercando. divisé a lo lejos una figura masculina. Estaba de espaldas a mi, bañándose y ¡totalmente desnudo! Estaba hipnotizada por ese increíble cuerpo, perfectamente esculpido. mi adonis se encontraba a unos pasos de mi, con la piel húmeda y brillante, sus manos jugaban con su pelo oscuro como el azabache. Madre mía, me mordí el labio inferior al estudiar detenidamente cada centímetro. Tenía los hombros anchos y cada músculo bien formado, era bastante alto. Uff, mi mirada se centró en su culo perfecto. No me había dado cuenta de que tenía las bragas pingando, no sabía cómo era su cara y ya estaba excitadísima. Era una sensación rara pero muy placentera. De pronto se dio la vuelta y pude verlo en todo su esplendor. Era mucho más guapo de lo que imaginaba, su mirada era penetrante y sus ojos desprendían fuego. Un fuego que yo sabía que me acabaría quemando. ¡ Dio mío! Tenía el torso marcado al milímetro y según bajaba la vista, se dibujaba una V de infarto que acababa en una erección imponente. Mi respiración se había vuelto más agitada y mi corazón latía desbocado. Cuando llegó justo a mi lado, sin apartar ni un segundo su mirada, acercó su mano a mis labios y me hizo un gesto para que no dijera una palabra. Esas manos, tan perfectas, con los dedos tan largos y a la vez tan fuertes...
Se iba acercando muy lentamente, como un león en busca de su presa, con un hambre insaciable y muchas ganas de devorarme. Y entonces me besó mientras me acariciaba el pelo. El beso de fue intensificando hasta casi quedar sin respiración. Su lengua se entrelazaba con la mía y de vez en cuando me mordía el labio como un vampiro sediento. Sus manos fueron bajando dibujando mi cuerpo hasta encontrarse con mi culo, lo apretaba con tanta fuerza que casi me rompo. Mi excitación crecía por momentos, sentía su pene pegado a mí, a través de la fina tela de mi vestido, duro como una roca.
-Cierra los ojos y quédate en silencio- me susurraba con una voz aterciopelada- llevo demasiado tiempo esperándote. No sabes cuánto te deseo, pero necesito que este instante se convierta en una eternidad.
Pero vamos a ver, mis hormonas están disparadas y me cuesta demasiado controlarme. Este hombre me vuelve loca y encima su voz, tan varonil, pero a la vez tan dulce...
Ahora comienza a besarme dulcemente el cuello, los hombros, con cada beso va marcándome cada parte de mi anatomía. Y mientras lo hace con sumo cuidado,siento sus caricias cálidas y ardientes. Un escalofrío recorre mi cuerpo y siento cómo se me eriza todo mi vello. Es una sensación tan bonita, pero a la vez tan íntima y excitante. Yo sigo concentrada en cada beso y en su cálido aliento que me causa un leve hormigueo. Poco a poco me quita el vestido delicadamente y seguidamente las bragas, quedándome totalmente expuesta a el. Por alguna extraña razón no siento vergüenza ahora que los dos estamos desnudos.
-Déjame venerarte cariño. Déjame enseñarte que existe el cielo- creo que voy a morir literalmente.
Me dejo llevar nos echamos sobre la arena, sintiendo su cuerpo sobre el mío, caliente, piel con piel.
-Puedes abrir los ojos. Necesito que grabes cada segundo en tu mente.
Lo obedezco y mis ojos se encuentran con los suyos, que me miran con mucho deseo, pero también con mucha ternura. Mi corazón deja de latir una milésima de segundo. Nunca me había sentido así, es como si toda mi vida hubiera estado perdida y por fin me encontré, en el.
-Eres preciosa cariño. Necesito tenerte entre mis brazos, quiero hacerte mía.
Acerca su bello rostro y sus labios se posan sobre los míos, besándome dulcemente. Ese beso se va intensificando y nuestras respiraciones se aceleran. Deja mis labios para centrarse en mis pezones que estaban completamente duros. Los succiona y les da mordisquitos. ¡Dios mio! qué momento más erótico . Noto su excitación sobe mi sexo. Me está volviendo loca de tanto `placer. Con sus manos me envuelve los pechos y sigue besándome la piel buscando de nuevo mi boca. Son besos hambrientos de deseo, de placer.
-Me vuelves loco mi vida. Necesito estar dentro de ti- me dice con voz ronca al oído.
Yo también lo necesitaba dentro de mi. Se incorpora un poco para mirarme y entonces pasa. Una oleada de calor llega directamente sobre mi cara. Me penetra de golpe y me siento morir en sus brazos. Entrelazamos nuestras manos y nos movemos acompasados sin parar. En cada embestida siento como si el mundo dejara de existir y sólo estamos él y yo, o más bien un solo ser. Es una sensación demasiado hermosa, estoy a punto de llegar al clímax. noto su coraz´n latiendo desbocado.Siento cómo su pene palpita en mi interior, sé que él también está llegando al final. Y entonces ocurre, los dos estallamos de placer, ahogando nuestros gemidos.
Me besa como si se le fuera la vida en ello. Un beso desesperado y casto. Sale lentamente de mi y se echa sobre la arena a mi lado mirándome.
-Eres mucho más de lo que siempre soñé. Te quiero- me dice mientras intenta recuperar el aliento y yo le respondo sonriendo.
-Tú eres mi sueño hecho realidad.
Me sonríe feliz, me acerca a el y me abraza con fuerza. Estar entre sus brazos y escuchar el sonido del mar, es tan relajante que cierro los ojos y antes de quedarme dormida escucho sus dulces palabras.
-Nos veremos donde empiezan los sueños, mucho más allá de las estrellas.
Martaalas
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